El 1º de mayo más reivindicativo

som VendrellEs la primera vez en la historia que se va a celebrar el “Día internacional del Trabajo” de forma virtual, sin presencia en las calles, pero cargado igualmente de reivindicaciones.

Como se recordará, desde 1890, los sindicatos en el mundo han venido homenajeando a los “mártires de Chicago”, de acuerdo con la resolución que aprobó el Congreso Internacional Obrero celebrado el año anterior en París (1889), en el que participaron Pablo Iglesias Posse y José Mesa como delegados españoles.

PSC El Vendrell

Años antes, el 1 de mayo de 1886, había estallado en EE.UU la huelga por la jornada de ocho horas (ocho horas de trabajo, ocho horas de descanso y ocho horas de ocio). Más de 5.000 fábricas pararon y 340.000 obreros salieron a la calle para defender sus reivindicaciones y luchar en contra de unas condiciones verdaderamente inhumanas (era frecuente el trabajo de niños y mujeres y las jornadas interminables de 12 a 14 horas) y donde la miseria, la explotación y la represión eran un lugar común entre las clases obreras.

En Chicago, en la Plaza Haymarket, el 4 de mayo de ese mismo año, se masacró a los manifestantes que protestaban por esta situación (38 obreros muertos, 115 heridos y 6 policías muertos) y 4 de sus dirigentes fueron ahorcados un año después

La reivindicación y lucha por las ocho horas duró décadas; a pesar de que el 1º de mayo terminó siendo olvidado, ocultado deliberadamente y desprovisto de todo contenido social en algunos países e, incluso, prohibido en otros (entre ellos España- en plena dictadura franquista-, hasta el punto de transformar dicha fecha en un simple día festivo: “San José Artesano”). Por eso, en España hubo que esperar al año 1978 para celebrar legalmente el 1º de Mayo en defensa de diversas reivindicaciones, entre ellas la consolidación de la libertad (política y sindical) y la democracia.

130 años después, los sindicatos mayoritarios reivindican una serie de puntos entre los que destacan: una Europa más igual, social y solidaria; mantener el empleo; fortalecer la protección social; potenciar los servicios públicos; cambiar nuestro modelo productivo; erradicar la precariedad de nuestro mercado de trabajo; apostar por un trabajo digno, con derechos y salarios suficientes; acelerar la puesta en marcha del Ingreso Mínimo Vital; proteger a PYMES y autónomos; reformar nuestra fiscalidad; respetar el medio ambiente.

La COVID-19 ya nos ha enseñado algunas lecciones que debiéramos no volver al olvidar:

1.- Debemos apostar por una sanidad, industria y servicios sociales públicos y con recursos suficientes para afrontar las necesidades de la mayoría social.

  • El fracaso en la gestión privada de las residencias de mayores, con notable falta de control desde la administración, e insuficiencia generalizada de medios de protección.
  • La falta de inversión en sanidad pública para satisfacer la demanda asistencial en épocas de normalidad.
  • La burguesía catalana y la rancia derecha española llevan años entregando el dinero de la sanidad pública al sector privado, para lucro y disfrute de los fondos de inversión que lo gestionan. Según Metges de Catalunya, la sanidad pública necesita una inyección extra de 5000 millones € cada año para poder equipararse con países con una sanidad pública homologable.

2.- Debemos apostar por un modelo empresarial basado en la seguridad de los trabajadores/as.

La prevención de los riesgos laborales no es una cuestión menor. Vemos como la falta de EPIS y medidas de protección colectiva no se puede compensar acudiendo al mercado. Es necesario garantizar el suministro de bienes y servicios de primera necesidad, téxtil (mascarillas, batas), químico (guantes, pantallas de pvc, mamparas de metracrilato), farmacéutico y alimentario. Recuperar la actividad productiva en estos sectores, y tambíen en investigación, no es una opción sino algo absolutamente necesario.

La inversión en seguridad de las empresas se ha relajado en la última década. El año pasado fallecieron más de 600 personas en accidente de trabajo. En enero de este año, la cifra de accidentes mortales se ha incrementado más de un 27% con respecto al último año. La falta de medidas de seguridad durante la Pandemia ha incrementado el riesgo de contagio entre trabajadores y usuarios de nuestro sistema sanitario y asistencial.

3.- Reivindicamos empleo para todos y todas, de calidad.

La tasa de paro al cierre de 2019 fue del 13,78%, es decir que 3.200.000 de trabajadores carecían de puesto de trabajo. Según datos del Ministerio de Trabajo, 1,8 millones de trabajadores y trabajadoras se han visto afectados por un ERTE. El sector del turismo y la hostelería, cerrarán el primer semestre de 2020 en blanco; Este creciente desempleo genera incertidumbre sobre el futuro inmediato.

La experiencia de la crisis inmobiliaria y financiera que comenzó en 2008, y de la que todavía no nos habíamos acabado de recuperar,  nos hace ser cautelosos y exigir que la reconstrucción económica no sea pagada nuevamente por los más desfavorecidos.

Necesitamos incrementar el gasto en  servicios públicos, incrementar plantillas en sectores esenciales, y adaptar los derechos laborales a una nueva realidad en que el presencialismo en la administración deja paso al teletrabajo con derechos.

4.- Hemos de adaptar los sistemas tributarios y fiscales.

Necesitamos mayor progresividad de fiscal, eliminar los privilegios de las grandes fortunas, y luchar contra la fuga de capitales a paraísos fiscales, y la especulación del capital financiero con la industria y el tejido productivo.

5.- Necesitamos una Europa basada en la solidaridad entre sus pueblos.

Con capacidad de un gran Acuerdo encaminado a responder al reto sanitario, mutualizar la deuda de los países, emitir deuda europea exclusivamente dedicada a la inversión, establecer un seguro de desempleo, apostar por una Europa Verde y, finalmente, por unos Presupuestos Europeos más expansivos.

El actual liderazgo europeo, basado en las directrices del FMI y BCE no parece encaminado en esa línea. Suponer que la inyección de liquidez en los países se va a conseguir pagando a la banca para que suscriban créditos es primar nuevamente los intereses del capital financiero por encima de las necesidades ciudadanas. Es poner a los estados en situación de sumisión a la banca.

6.- Necesitamos un gran acuerdo de la izquierda política y social de este estado plurinacional que es España

La derecha rancia española y la burguesía catalana tienen intereses en común con respecto a la economía; el negocio es el negocio. Por ello, tienen en común el acoso y derribo al gobierno de izquierdas, presionando para el desconfinamiento precipitado y que pondría en peligro decenas de miles de personas. Todo por la pasta. Por ello es urgente la unidad de acción de las izquierdas.

A nivel de los estados, pero también en los territorios, en los municipios.

7.- Mayor intervención pública

Las consecuencias de la crisis justifican la intervención del Estado y las Autonomías en la recuperación de los sectores de producción (primario y secundario), transportes (y logística) y  servicios (en nuestra comarca el comercio y la hostelería), y, sobre todo, en el mantenimiento del empleo, la estabilidad de nuestro mercado de trabajo y la protección social de los trabajadores y los autónomos.

Es necesaria la intervención pública para fomentar un tejido empresarial al servicio de las necesidades de la sociedad, de cada comunidad. Un tejido empresarial mucho más asociativo, mucho más colaborativo y con mucho  mayor peso de la economía social y cooperativa. Y fomentar, así mismo, un consumo responsable, de proximidad, de menor coste ambiental y mayor beneficio social, que se nutra de monedas complementarias al euro que circulen exclusivamente a nivel de municipio o comarca.

8.- Este virus lo paramos con unidad y diálogo

Unidad de los trabajadores y trabajadoras, de los autónomos, de los partidos políticos de izquierda, de los sindicatos. Es hora de un frente común, de un nuevo modelo de concertación social pensado para procurar el mayor bienestar de los distintos colectivos que forman parte de la clase trabajadora.

Concertación y complicidad con el tejido productivo y comercial local, de proximidad.

Homenaje a los que nos han dejado

Tenemos un 1º de mayo diferente, sí. Un 1º de mayo en el que nos faltan muchos de los abuelos, de los familiares o amigos que en 1978 salían a las calles luchando por la libertad, los derechos sociales y los derechos laborales. En honor a ellos, y pensando en las próximas generaciones, no vamos a permitir que nadie se quede atrás.

Compromiso con el sistema público como mejor garante de una sociedad solidaria.

Hoy que damos las gracias a todos los sanitarios, bomberos, asistentes, limpiadores, repartidores, y un largo etcétera de profesionales que nos cuidan y atienden cuando los necesitamos, debemos renovar y reforzar el compromiso con el sistema público, cuidándoles a ellos, cuidando de vosotros, cuidando de nosotros mismos, de nuestros puestos de trabajo, de nuestros hogares y de una sociedad civil solidaria y empoderada.

¡Viva el 1º de Mayo! ¡Viva la Clase Trabajadora!

Baltasar Santos

Primer Secretario PSC El Vendrell

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