La ideología de los impuestos

Hay pocas cosas aparentemente tan poco ideológicas como un impuesto turístico. Unos euros por noche de hotel, apartamento o alojamiento. Sin embargo, detrás de esos euros existe una pregunta profundamente política: ¿quién debe asumir los costes que genera el aumento de población debido al turísmo?

El último pleno del Vendrell volvió a mostrar respuestas diferentes a esa pregunta. VOX y Primer el Vendrell rechazaron el recargo municipal sobre las estancias turísticas. PSC realizamos y defendimos la propuesta, y ERC y Comuns también la votaron a favor, para que quienes visitan nuestro municipio contribuyan también a financiar una parte de los servicios públicos necesarios cuando aumenta considerablemente nuestra población.

Porque el debate real no es simplemente impuestos sí o impuestos no. El debate es quién paga, cuánto paga y cuándo paga.

Cada verano el Vendrell multiplica su actividad. El turismo genera empleo, consumo, riqueza y oportunidades para nuestros hoteles, restaurantes y comercios. Pero ese incremento de población también exige reforzar la recogida de residuos, la limpieza, la seguridad, el mantenimiento del espacio público y otros servicios municipales. Todo eso tiene un coste. Y votar contra un impuesto no hace desaparecer ese coste. Alguien tiene que pagarlo.

Una posibilidad es financiarlo exclusivamente con los recursos municipales ordinarios, es decir, con el dinero que pagan los vecinos y vecinas del Vendrell. Otra es que quienes nos visitan y utilizan temporalmente esos servicios hagan también una aportación durante los periodos de máxima presión turística. Esa es la lógica del recargo aprobado en el Vendrell.

Pero hay un segundo elemento que resulta fundamental para entender nuestra propuesta: no hemos planteado el recargo simplemente como una herramienta recaudatoria. Hemos querido buscar un equilibrio.

El Vendrell aplicará el 100 % del recargo únicamente durante julio y agosto, cuando la presión turística sobre los servicios municipales es máxima. Durante Semana Santa se reducirá al 50 %. Y durante el resto del año el recargo municipal será cero.

Esto significa que la fiscalidad turística puede cumplir también una función económica: favorecer la desestacionalización. Queremos visitantes en julio y agosto, naturalmente. Pero también queremos que nuestros hoteles, apartamentos, restaurantes y comercios tengan actividad en febrero, marzo, mayo, octubre o noviembre, y que generen empleo estable todo el año.

Y durante esos meses un establecimiento turístico del Vendrell podrá competir sin añadir este recargo municipal al precio de la estancia. Ese diseño refleja la posición que defendemos desde el PSC: intentar compatibilizar tres objetivos que no tienen por qué ser contradictorios: financiar adecuadamente los servicios públicos, proteger al residente permanente y mantener la competitividad del sector turístico.

Porque también conviene poner las cifras en perspectiva. El recargo municipal para un hotel de cinco estrellas será de 4 euros por persona y noche durante julio y agosto.

Tomemos como referencia uno de los hoteles de más categoría del Vendrell, un establecimiento de cinco estrellas del municipio. En ofertas actualmente publicadas puede encontrarse una semana de alojamiento en el entorno de los 2.300 euros, dependiendo naturalmente de las fechas, el tipo de habitación y las condiciones de la reserva.

Para dos adultos alojados durante siete noches, el recargo municipal máximo sería:

4 euros × 2 personas × 7 noches = 56 euros.

Sobre una estancia de aproximadamente 2.295 euros, esos 56 euros representarían alrededor de un 2,4 % adicional.

En Semana Santa, al aplicarse sólo el 50 % del recargo, serían 28 euros.

Y durante el resto del año: 0 euros.

Ése es un dato relevante cuando se afirma que el recargo perjudicará necesariamente la competitividad turística del Vendrell. Nuestra propuesta precisamente intenta evitarlo.

Durante los momentos del año en que la demanda es mayor y el municipio tiene que realizar un esfuerzo extraordinario en servicios públicos, existe una contribución adicional. Cuando necesitamos atraer más visitantes y favorecer la actividad turística, esa contribución desaparece. Eso no es únicamente recaudar. Es utilizar la política fiscal como instrumento de gestión turística.

Aquí aparece la verdadera ideología de los impuestos. No consiste en dividir el mundo entre quienes supuestamente quieren impuestos y quienes quieren eliminarlos. Consiste en decidir qué gravamos, a quién, en qué cuantía, en qué momento y con qué finalidad.

Quien rechaza el recargo puede considerar que esos costes deben financiarse por los propios vendrellencs. Es una posición legítima. Pero el coste de limpiar las calles, recoger más residuos, reforzar servicios o mantener el espacio público sigue existiendo, pero desde el PSC estamos empecinados en bajar la presión fiscal de los ciudadanos del Vendrell, buscando recursos extra.

Por eso la pregunta continúa siendo pertinente: si no contribuye quien genera temporalmente una parte de ese coste, ¿quién debe financiarlo? Nuestra respuesta es buscar un equilibrio. Que el turismo siga siendo fuente de riqueza para el Vendrell. Que nuestras empresas puedan competir y atraer visitantes durante todo el año. Que la fiscalidad contribuya a desestacionalizar nuestra economía. Y que el vecino que vive aquí en enero, abril, agosto y diciembre no tenga que asumir en solitario el coste extraordinario derivado de una población que en determinados momentos del año aumenta considerablemente.

Los impuestos no son un fin. Son una herramienta. Y la diferencia política está, precisamente, en cómo se utiliza esa herramienta.

Baltasar Santos

Primer Secretari del PSC Vendrell

Regidor de hacienda y servicios económicos.

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